NOVIEMBRE
del 11 al 20
10 días /9 noches
ruta desde la costa al interior
grupos máximo 8 personas


ENERO
del 20 al 28
las fechas para presenciar uno de los festivales culturales del interior del país.
Mi abuela de 80 años vino a verme a Gambia cuando yo vivía allí. Vino con mi madre, unas amigas y mi hermano. Una octogenaria, mujeres que rondaban los 50 y un veinteañero.
¿Sabes qué es lo que más les marcó de ese viaje?
Lo vivieron desde adentro.
Hicimos excursión en barca por el majestuoso río Gambia, vimos cocodrilos, hipopótamos y mercados caóticos, paseamos por pueblos de la Gambia más rural, visitamos proyectos de cooperación y disfrutamos la llegada de los pescadores al atardecer en la costa.
Cada uno de estos lugares son una pasada en sí mismos pero hay un elemento común en cada una de estas excursiones que hicieron del viaje una experiencia de las que te marcan de por vida.
Cuando hoy, diez años después, recuerdan ese viaje, hablan de Famata, la vecina que cada mañana venía a casa a tomarse el desayuno con nosotros, recuerdan cuando fuimos al marabout (brujo) para que nos hiciesen unos amuletos en contra de las envidias, o esas charlas alrededor de la hoguera con la attaya, ese ritual de té que dura horas porque en Gambia todo es a fuego lento y cuanto más lento, más tiempo para charlar entre nosotros.
Es un viaje donde no hace falta que seas un aventurero con miles de visados estampados en tu pasaporte pero sí alguien consciente del entorno en el que se va a mover. No vamos a alojarnos en hoteles tipo resort, que haberlos hailos y bastantes en Gambia.
Este viaje va más de prescindir de pequeñas comodidades como una buena presión en la ducha, pero a cambio, poder estar metida en el ajo de la vida local.
¿Cómo? Optando por pequeños alojamientos turísticos gestionados por locales. Esos que te permiten tras la cena alargar la sobremesa para charlar sin prisa con su dueño, saber de su familia y los retos que viven a diario.
En Gambia se dan muchas situaciones surrealistas divertidas a lo peli «Amanece que no es poco». Surrealismo cómico que te rompe esquemas y que hace que situaciones cotidianas que en un principio deberían ser serias y aburridas se transformen en muchas risas.
Si te vienes entenderás de lo que hablo cuando nos paren en los controles policiales de carretera de camino al interior al país y acabemos charlando con el militar de turno sobre su vida amorosa.
Hay gente que viaja para ver paisajes impresionantes o monumentos históricos. Otros entendemos el viajar como la mejor oportunidad para entender y conocer cómo funciona el mundo más allá de nuestras fronteras.
Si hablar y conocer a gente va contigo, este es tu viaje.




Vente al país más pequeño de África y sal de la burbuja occidental











